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¿Su comida le cae mal? 5 señales de alerta que no debes ignorar
A veces, aunque compremos el alimento con más cariño, el organismo de nuestra mascota nos envía mensajes diciendo: «esto no me está sentando bien». El problema es que ellos no pueden hablar, por lo que nos toca a nosotros ser observadores.
No siempre se trata de una alergia grave; a veces es solo una dificultad para procesar ciertos ingredientes. Aquí te contamos en qué fijarte para saber si es momento de cambiar su dieta.
1. El estado de su piel y pelaje (El espejo de la salud)
La piel es el órgano más grande del cuerpo y el primero en mostrar que algo anda mal por dentro.
- Picazón constante: Si se rasca mucho, se lame las patas en exceso o se muerde la base de la cola (y ya descartaste pulgas), podría ser una reacción a algún componente del alimento.
- Pelaje opaco y quebradizo: Un pelo sin brillo suele indicar falta de ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6) o una proteína de baja calidad.
- Olor fuerte: Si tu mascota tiene un olor «rancio» o muy intenso en la piel, incluso poco después del baño, su dieta podría estar alterando su pH.
2. Digestión: Lo que nos dicen las heces
Es el indicador más directo. Una buena digestión se traduce en heces firmes, oscuras y fáciles de recoger.
- Heces blandas o diarreas recurrentes: Si son frecuentes, es señal de que su sistema digestivo no está absorbiendo bien los nutrientes o hay demasiados «rellenos» (fibra de mala calidad o exceso de cereales).
- Gases excesivos: Un perro o gato no debería tener flatulencias constantes. Si ocurre, es señal de fermentación excesiva en el intestino por ingredientes difíciles de digerir.
3. Vómitos ocasionales
No nos referimos a cuando comen pasto o tragan pelo (en gatos). Si tu mascota vomita comida sin digerir poco después de comer de forma regular, podría ser una intolerancia alimentaria o una croqueta de tamaño inadecuado que le obliga a tragar demasiado aire.
4. Cambios en el ánimo y nivel de energía
¿Notas a tu perro o gato muy apático o, por el contrario, excesivamente ansioso después de comer?
- La falta de energía puede ser síntoma de que el alimento no le aporta las calorías reales que necesita.
- Los picos de energía seguidos de «bajones» a veces se deben a un exceso de azúcares o carbohidratos simples en alimentos de menor calidad.
5. Infecciones de oído recurrentes
Parece extraño, ¿verdad? Pero las otitis crónicas (oídos rojos, con mal olor o mucha cera oscura) están muchas veces ligadas a sensibilidades alimentarias. Si tu mascota vive en el veterinario por sus oídos, revisa su plato.
¿Qué hacer si notas estas señales?
Antes de cambiar el alimento por tu cuenta, lo ideal es:
- Consultar al veterinario: Para descartar parásitos o enfermedades.
- Hacer una transición lenta: Si decides cambiar, hazlo en 7 a 10 días mezclando el alimento viejo con el nuevo.
- Observar: Los cambios en la piel y el pelo tardan entre 4 y 6 semanas en notarse. ¡Ten paciencia!